400 vallisoletanos se han sometido a la técnica del balón intragástrico

Fuente : GENTE EN VALLADOLID

SALUD – LOS PACIENTES PIERDEN UNA MEDIA DE 24 KILOGRAMOS

Es una alternativa para perder peso que debe acompañarse de una dieta y un programa de modificación de hábitos mientras se utiliza

En España, el país de la cocina sana y mediterránea, la obesidad se está disparando, hasta el punto de que el 15% de los españoles es obeso y el 37% pesa más de lo que debería. Sufridas dietas, regímenes milagro o, como última opción, la intervención para reducir el estómago son algunas de las soluciones que se ponen. Sin embargo, en los últimos años está ganando terreno la implantación de balones intragástricos. Además, Calladolid puede presumir de contar con uno de los mejores médicos especialistas en este tipo de intervenciones, el doctor Gontrand López Nava, jefe de la Unidad Endoscópica de la Obesidad del Hospital Campo Grande de Valladolid, y del Grupo Hospital de Madrid. Asegura que en los últimos años, casi 400 vallisoletanos se han sometido a este método, mediante el cual, tras medio año de seguimiento, un 67% de los pacientes que combinaron el balón intragástrico y dieta perdió igual o más de un 25% de su exceso de peso, en comparación con el 20% que lo logró siguiendo únicamente dietas.

El doctor insiste es que no se debe confundir esta técnica con la cirugía. «Para la implantación del balón, se emplea sedación intravenosa, no anestesia general, y a las dos horas de finalizar la intervención, el paciente puede irse a su casa».

Con ello, se puede perder un kilo por semana (una cantidad considerada idónea por los dietistas), durante un periodo de seis meses, lo que supone un total de 20 a 30 kilos. Sin embargo, la reducción real depende del seguimiento de la dieta y del cambio de costumbres que deben acompañar a esta técnica, siendo la media real de adelgazamiento de unos 15 kilos en esos seis meses.

Como problemas de la técnica, además de su precio (no es realizada por la sanidad pública y cuesta entre 4.000 y 5.000 euros), hay que señalar la posible aparición de náuseas durante los primeros días y un aumento de la acidez, en ambos casos a tratar mediante medicación. Por otra parte, como ya se ha indicado, si no se sigue una dieta y se cambian los hábitos, no se mantendrá la reducción de peso conseguida.

ASUNCIÓN, UN EJEMPLO. Asunción Rodríguez es una vallisoletana que antes de someterse a esta técnica pesaba 92 kilos, cinco meses después está en 74. Y sobre todo, la calidad de su vida ha mejorado a pasos agigantados. «No podía subir escaleras, ni coger la compra porque me ahogaba y mi movilidad era muy reducida», explica. En estos momentos, Asunción es otra. «He aprendido a no comer entre horas y a llevar una alimentación adecuada», concluye.