Departamento psicología

Servicio Psicológico

Desde el servicio de psicología de Obesidad López-Nava consideramos que no existe una única solución a los problemas que genera la obesidad, así como tampoco existe una persona igual a otra. Por ello, ofrecemos un tratamiento individualizado y evaluamos los tratamientos caso por caso.

Departamento Psicología

El apoyo psicológico consiste en producir un aprendizaje. Es importante ser conscientes de que será necesario modificar su conducta alimentaria, siguiendo una dieta e introduciendo ejercicio físico a diario, a ser posible.

Lucía Beltrán

Lucía Beltrán

Graduada en Psicología. Psicóloga General Sanitaria.

Ángel Rull

Ángel Rull

Licenciado en Psicología. Experto en Comunicación y RRSS.

Objetivos del tratamientos psicológico:

  • Detectar los hábitos hasta el momento poco o nada saludables que asociamos con la obesidad.
  • Ayudar a que el esfuerzo que supone reducir la ingesta de alimento sea más fácil y lograr un mantenimiento a largo plazo.
  • Intentar reforzar y construir unas motivaciones que apuntalen el recorrido.
  • Establecer unas pautas de alimentación que estén más organizadas -según lo saludable- sustituyendo aquellos comportamientos guiados por los impulsos, estrés, ocupación laboral…etc.
  • Trabajar desde cada situación personal que, en muchos casos, es la que genera un estado de ansiedad del que a veces uno mismo no es consciente.

Hemos de tener en cuenta, que aproximarnos a un equilibrio entre la salud física y la salud mental, siempre beneficia nuestra calidad de vida. Por lo que se ha de ser consciente de que es necesario modificar nuestras conductas diarias para conseguir nuestros objetivos.

Por tanto hablaremos de la voluntad, del deseo, de las expectativas que cada uno encuentra para poner en marcha el cambio de hábitos alimenticios.

Su cambio de peso, su nueva imagen, estará acompañado de una repercusión personal y social reconocible.

Si usted se imagina cómo se sentirá cuando su volumen y su peso se hayan visto reducidos, aumentarán sus fuerzas para comenzar este proyecto y alcanzar la meta que se propone.

La implantación de los tratamientos le ayudará a saciar el hambre, de este modo sentirá que alcanza un “tope” que antes de tener el balón tardaba más en encontrar o incluso no encontraba. La colocación del balón le ayuda a poner límite.

 

En todos estos aspectos estaremos cerca suyo, si lo así lo desea.

El sobrepeso y la obesidad pueden estar relacionados con un malestar emocional: alteraciones en su estado de ánimo, estados de ansiedad, procesos de cambios personales o sociales…que podremos abordar.

Por todo esto, le ofrecemos la posibilidad de un tratamiento multidisciplinar, donde poder combinar su tratamiento médico-endocrino, con una atención psicológica, para poder expresar y tratar las dificultades, barreras, miedos o dudas con las que se puede encontrar a lo largo del tratamiento; con el deseo de que se cumplan los objetivos suyos así como los de todo el equipo.

Aida Espina de La Lama

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¿Cómo trabajamos? Procedimiento de trabajo

INFORME DEL PROCEDIMIENTO DE TRABAJO DEL EQUIPO DE PSICOLOGÍA EN EL TRATAMIENTO DEL SOBREPESO U OBESIDAD:

Metodología

1-Valorar qué espera conseguir el paciente con el Balón Ingerible, Balón Intragástrico o Método POSE, y cómo le está resultando tras la intervención en cuanto:

  • su grado de saciedad
  • cantidad de comida que está pudiendo ingerir
  • y el tiempo entre ingestas

2-Observar y enseñar al paciente a “auto-observarse” en su manera de comer y en las cantidades, para diferenciar si sus hábitos responden a sus necesidades o están encaminados a reducir su nivel de ansiedad, frustración o malestar. Con algunos pacientes, el Balón o POSE tiene tal efecto que durante meses desaparece toda la ansiedad que había en torno a la comida, o se reduce enormemente.

En caso de que la ansiedad persista o reaparezca, éste será el aspecto en torno al cual girará el encuentro con el paciente en las sesiones de psicología, para que juntos, podamos encontrar el modo de manejarla y reducirla.

Dinámica utilizadada

  1. Localizar el origen del malestar en cada persona, y observar y alertar al paciente de la relación directa que existe entre su ansiedad (muchas veces erróneamente denominado “hambre”) y el aumento de ingesta o malos hábitos.
  2. Generar alternativas para descargar la ansiedad o frustración a través de cambios en su dinámica psicosocial (psicológica, laboral, familiar…), así como en su rutina y ejercicio físico.
  3. Valorar el grado de satisfacción del cambio de hábitos vs. la sensación de esfuerzo para conseguirlo. Para así, señalar y reforzar dichos comportamientos de cara al mantenimiento de los mismos.
  4. Motivar y explorar los motivos e impulsos, que hicieron que tomara la decisión de poner fin a su sobrepeso u obesidad, así como generar y valorar las nuevas motivaciones que han ido apareciendo.
  5. Reforzar la capacidad de decisión y elección. Mostrarles y conseguir que sean ellos los que controlan la relación entre hábitos-sobrepeso.
  6. Producir el cambio de locus de control externo a locus de control interno.

Dependiendo del punto de partida de cada paciente se trabajarán más unos puntos u otros.

Técnicas de psicoterapia

  1. Establecer y producir una comunicación espontánea y fluida, acompañada de una escucha activa.
  2. Ayudar al paciente en la autoobservación y desarrollar su autoconocimiento. Realizar esquemas de sus rutinas psicosociales y trabajar los posibles cambios.
  3. Discriminar comportamientos y hábitos desfavorables.
  4. Resolución de problemas.
  5. Ayudar a detectar los puntos débiles y anticipar las situaciones de riesgo y los comportamientos desfavorables. Trabajo frente a posibles recaídas.
  6. Motivar y reforzar los hábitos de salud y alimentación adquiridos. La importancia del mantenimiento (que contempla pequeños altibajos, no exigirse línea recta).

Es recomendable insistir en que los pacientes acudan regularmente a las sesiones para poder realizar este seguimiento.

Testimonio de una paciente

Uno de los motivos principales que en mi caso me llevó a ponerme un Balón Intragástrico con el Doctor López-Nava, fue el que hubiese una Psicóloga con la que poder hablar y en la que apoyarme durante todo el proceso. Sentía que la parte psicológica era muy importante porque desde hace varios años estaba con el problema del sobrepeso a cuestas. Adelgazaba, volvía a engordar. Infinidad de dietas en las que perdía mucho peso, me mantenía algún tiempo, pero sin darme mucha cuenta todo volvía a ser como antes y recuperaba el peso perdido y algún kilo más.

Me preguntaba por qué siempre lo mismo, por qué cada vez que adelgazaba pensaba que era la definitiva, que me iba a mantener en el peso logrado y una vez tras otra volvía a caer en la misma piedra. Seguir las dietas no era el mayor problema, un tiempo lo podía cumplir, el problema era que me cambiase el “chip” y que de repente o poco a poco me diese igual cómo estaba comiendo. Algo que solía pensar mucho era “por hoy no pasa nada, mañana ya me cuido “, pero no me cuidaba seguía comiendo mal. También algo que me ocurría es que si un día había alguna celebración y me pasaba un poco lo que yo pensaba era ese dicho “de perdidos al río”. Cómo había comido algo que no era muy de dieta, el salirme de eso, hacía que los días de después fuesen un desastre.

El tiempo que he visto a la Psicóloga he podido comprender una cosa. Entre mi hijo, mi trabajo, mi marido, la casa y otras cosas del día a día, yo me había puesto en un segundo plano y me había abandonado bastante. Las dietas anteriores no eran de verdad, era intentar adelgazar pero no intentar cambiar otras cosas de mi vida. Con ella he encontrado otra manera de plantearme mis comidas. Ya no me supone un mundo tener que llevarme mi propia comida al trabajo, llevarme también algo para la mañana y no tener que comprarme así cualquier cosa de las máquinas.

He podido hablar y pedirle a mi marido (cosa que me costaba muchísimo porque él también viene cansado del trabajo) que las cenas las prepare él, lo que me permite no estar tan agobiada con el resto de cosas que tengo que hacer. Y esto ha salido bien.

Toda mi ansiedad la volcaba en la comida y después de muchos intentos con la Psicóloga de ver lo que me funcionaba y lo que no, ahora he encontrado otras vías para canalizar mi tensión y mis preocupaciones. Caminar una hora yo sola dos veces a la semana es un gran aliado. Porque además es el momento que encuentro para pensar un poco en cómo está siendo la semana y poder organizarme lo mejor posible.

También hablar más con mi marido porque de lo importante apenas hablábamos y eso hacía que yo estuviese mal y que me refugiase en comer algún que otro dulce. Y en general tomarme las cosas con más calma. Antes yo lo hacía todo como si fuese una maratón que yo tenía que ganar, sin fijarme si me sentía bien o mal. Así comía también. Y ahora alcanzo a hacerlo más o menos todo pero de otro modo, sin ese estrés.

Digo todo esto y parece muy fácil pero cuesta, es un trabajo que requieretiempo y poner muchísimo de tu parte. La Psicóloga ha sido testigo de ello, ha estado ahí a mi lado y sin ella todo esto no habría sido posible.

Por último, algo que para mí ha sido todo un descubrimiento es verme que en alguna ocasión como algo que no debo, helados en verano por ejemplo, pero lo dejo ahí. La siguiente comida o al día siguiente me cuido más y ya está. No me quedo obsesionada con que me he comido tal cosa y entonces ya está todo estropeado.

He perdido 18 kilos y no los he recuperado.

 

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