El balón intragástrico ayuda a perder un 40% más de peso a las personas a dieta

• España es, junto con Italia, líder mundial en la implantación de esta técnica • Los pacientes tendrán el balón en el organismo durante siete meses MADRID.- Quizás sea porque España ocupa el dudoso primer puesto en la lista de países con más obesidad infantil. O porque casi uno de cada dos adultos presenta sobrepeso. El caso es que nuestro país es líder en el tratamiento con balón intragástrico para perder kilos. Según un estudio presentado por los doctores Gontrand López-Nava, jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario Madrid Sanchinarro y Alfredo Genco, profesor de Cirugía de la Universidad La Sapienza, en Roma (Italia), esta técnica aumenta en un 40% la pérdida de peso de las personas obesas que están a dieta. «Es una buena alternativa para casi todos los pacientes y también para los niños. Si la dieta no funciona, es la única herramienta con la que contamos para la obesidad infantil y que permite prevenir que el chico llegue a ser un obeso mórbido», explica el doctor López-Nava, quien aclara que «en el caso de los niños estudiamos mucho la situación individual de cada uno. No hay protocolos fijos». No obstante, Genco añade que la edad media de los niños a quienes han puesto el balón ronda los 11 años. Además de los menores, los adultos también se someten al procedimiento. Tanto los que tienen sobrepeso (un índice de masa corporal -medida que se obtiene dividiendo la altura (cm) y el peso- entre 25 y 30), como los obesos en distintos grados. En un trabajo con 260 pacientes, aquellos que tenían el balón intragástrico y seguían una dieta equilibrada perdieron casi seis puntos de índice de masa corporal (IMC) en seis meses, mientras que quienes siguieron sólo la dieta perdieron unos tres puntos. A los 18 meses, los efectos del balón aún eran mejores que los de la dieta. «Mientras con la dieta, los pacientes pueden a llegar a perder en este periodo entre cinco y siete kilos, con el balón gástrico la pérdida puede llegar a los 20-25 kilos», señala Alfredo Genco. No obstante, López-Nava matiza que «lo ideal sería que la gente perdiera peso con dieta y ejercicio. Pero si estas opciones fracasan sistemáticamente, se puede plantear el balón». Además de reducir el peso, «el balón resulta eficaz en casos de personas obesas con patologías asociadas, como diabetes tipo 2», indican los expertos. Según los estudios presentados, un 45,8% de los adultos tratados con balón experimentó mejorías en las enfermedades asociadas al sobrepeso (apnea, hipertensión…) mientras que un 44,3% se curó y pudo dejar el tratamiento farmacológico que seguía como consecuencia de estas comorbilidades. En cuanto al perfil que mejor responde a esta intervención se encuentran las mujeres jóvenes -menores de 35 años- con un IMC menor de 40. «Creemos que el éxito de estas pacientes puede deberse a un factor estético, ya que las ganas de perder peso y de verse mejor influyen en los resultados finales», indica el doctor de Sanchinarro. Sin anestesia ni cirugía «El balón intragástrico es el único procedimiento que tenemos capaz de controlar de forma muy temprana las complicaciones y comorbilidades de la obesidad. Es muy importante su labor preventiva», destaca López-Nava. En los obesos mórbidos es «una medida eficaz para reducir los riesgos de la cirugía de reducción de estómago a la que finalmente se tendrán que someter», añade. Respecto a la intervención, los doctores explican que se trata de un proceso ambulatorio, que no requiere cirugía ni anestesia general. «En el 96% de los casos aplicamos una mínima sedación (midazolam o propofol)», dice el especialista italiano. En dos horas, el paciente puede irse a casa y empezar a adaptarse al balón, lo que le costará algunos días de vómitos. El procedimiento de extracción, que se producirá a los siete meses, es igual. La complicación más temida al introducir un balón intragástrico es que se rompa, «pero con los nuevos materiales de silicona, el porcentaje de ruptura es mínimo, del 0,5%», indica el doctor del hospital madrileño. Otros problemas, también de baja incidencia, pueden ser la perforación gástrica, la úlcera gástrica o la oclusión intestinal.