Expertos confirman la utilidad del balón intragástrico para el tratamiento de la obesidad como complemento a la dieta

El balón intragástrico está indicado en el abordaje de la obesidad y el sobrepeso como tratamiento coadyuvante a la dieta cuando el índice de masa corporal es superior a 27 e incluso en aquellos pacientes que necesiten bajar peso como preparación a una operación, según detalla el ‘Consenso Internacional de Expertos’ sobre esta técnica presentado ayer en Madrid.

El estudio científico en el que se ha basado el documento se ha realizado a partir de datos recogidos en más de 6.000 casos de pacientes tratados por nueve expertos de Canadá, Brasil, Bélgica, Holanda, Italia y España. Los resultados «han sido contundentes», en siete meses de tratamiento con el balón intragástrico se puede llegar a perder hasta 24 kilogramos de media, explicó el jefe del Servicio de Aparato Digestivo y Endoscopias del Hospital Universitario de Madrid Sanchinarro (Grupo Hospital de Madrid), el doctor Gontrand López Nava.

No obstante, «debemos destacar que esta técnica sólo es efectiva si se aborda desde una perspectiva multidisciplinar que debe estar formado por un endoscopista especializado en la implantación del balón, un anestesista, un psicólogo que motive y refuerce el cambio de hábitos del paciente y un endocrino que marque la dieta personalizada de cada paciente», señaló el doctor López Nava.

INDICADO TAMBIÉN PARA EL SOBREPESO

«En España se calcula que la mitad de la población padece sobrepeso mientras que en otros países como Estados Unidos la proporción llega hasta los dos tercios», dijo la presidenta del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid, la doctora Juliana Fariñas. «El mejor método para adelgazar es la dieta, pero si conseguimos ayudar con esta técnica a aquellas personas que les resulta difícil su seguimiento habremos dado un paso adelante en la reducción de los efectos pandémicos que tiene la obesidad en nuestra sociedad», aseveró la doctora.

El sistema para adelgazar con el balón intragástrico utiliza un balón de silicona, suave y expansible, que el médico introduce desinflado en y a través de la boca en el estómago por medio de una endoscopia bajo sedación. Una vez en el interior del estómago, éste se llena con suero fisiológico ocupando parcialmente la cavidad estomacal y provocando una sensación de «saciedad» en el paciente.

«Esta técnica en combinación con una dieta personalizada consigue en cuatro meses lo que consigue la dieta en solitario durante todo un año», aseguró el doctor López Nava. «Incluso los buenos resultados nos animan a probar la técnica en pacientes con sobrepeso significativo», afirmó. «Asimismo, no requiere de anestesia general ni ingreso en la Unidad de Vigilancia Intensiva como sucede con otras cirugías gástricas», subrayó este experto.