La revista internacional Obesity Surgery Journal publica un estudio español sobre balón intragástrico

La revista internacional ‘Obesity Surgery Journal’ ha publicado un estudio español sobre balón intragástrico (BIG), cuyas investigaciones han sido llevadas a cabo por el doctor Gontrand López-Nava, del Servicio de Aparato Digestivo y Endoscopia del Hospital Universitario Madrid Sanchinarro, una Unidad que cuenta con más de 2.000 implantes realizados hasta el momento.

La principal conclusión del estudio es que esta técnica no quirúrgica, el BIG, constituye un método de ayuda seguro y eficaz para perder peso, sin mortalidad, y con muy baja tasa de morbilidad incluso en pacientes ambulatorios. Para Gontrand López-Nava, «era necesario la publicación de estos resultados para darle a esta técnica la solidez científica que necesitaba, sobretodo si se trata de una revista científica de gran relevancia»

Más concretamente, el estudio recoge datos de 714 pacientes desde el 1 de junio de 2005 al 31 de mayo de 2007, aunque continúa abierto. También puede colocarse un segundo balón para perder más peso, lo que se realizó en 112 de los pacientes reclutados. En este caso, tal y como explicó el doctor, se logra » una mejora considerable de los resultados y de la consolidación de los hábitos adquiridos».

Según el estudio, las complicaciones menores más referidas tras la colocación del balón intragástrico son las náuseas, los vómitos y el dolor leve epigástrico, todos ellos de fácil manejo ambulatorio y de limitada duración. Por su parte, las co-morbilidades previas a la colocación del balón intragástrico desaparecieron o mejoraron hasta en el 46,9% de los casos.

Necesidad de un «perfecto engranaje»

Igualmente, al tratarse una técnica mínimamente invasiva, ya que se realiza por vía oral, sin cirugía y de forma ambulatoria, hoy en día es el método más demandado por la población que necesita perder más de 15 kilos, que debe combinarlo con dieta, ejercicio y cambios en la conducta alimentaria.

Según el doctor, «estas circunstancias han generado que el BIG esté demasiado de moda y cree falsas expectativas». A este respecto, recordó que «al igual que el médico pone de su parte en la colocación del dispositivo, el paciente debe estar motivado y dejarse influir por las artes de un endocrino y de un psicólogo que participarán en el proceso cambiando la conducta del paciente hacia los alimentos». Este experto resaltó la importancia de este «perfecto engranaje» para que, «una vez se retire el BIG en los siete meses posteriores de su colocación, el paciente se haya fidelizado a la dieta y no recupere el peso perdido».

Futuro del BIG

El doctor adelantó que en el futuro se pretenden una serie de objetivos; como puede ser la creación de diferentes modelos de dispositivos, la especialización en el seguimiento, los test predictivos de respondedores, además de una mayor coordinación con cirugía para complementar las técnicas. Por último, mencionó que «sería idónea la creación de dispositivos que durasen más tiempo en el interior del paciente».