Se presenta el primer estudio científico internacional sobre el Balón Intragástrico realizado en España

Por primera vez, la revista internacional Obesity Surgery Journal, revista científica de mayor factor de impacto en obesidad, ha publicado un estudio español sobre balón intragástrico (BIG). Los resultados obtenidos en esta investigación, llevada a cabo por el Dr. Gontrand López-Nava, del Servicio de Aparato Digestivo y Endoscopia del Hospital Universitario Madrid Sanchinarro, fueron presentados hoy en rueda de prensa celebrada en el citado hospital.

La principal conclusión del estudio es que esta técnica no quirúrgica, el BIG, constituye un método de ayuda seguro y eficaz para perder peso, sin mortalidad, y con muy baja tasa de morbilidad incluso en pacientes ambulatorios. Igualmente, al tratarse una técnica mínimamente invasiva, ya que se realiza por vía oral, sin cirugía y de forma ambulatoria, hoy en día es el método más demandado por la población que necesita perder más de 15 kilos, que debe combinarlo con dieta, ejercicio y cambios en la conducta alimentaria.

Tras la realización de este ambicioso estudio, el Dr. López-Nava y el Servicio de Aparato Digestivo y Endoscopia del Hospital Universitario Madrid Sanchinarro se consolidan como referencia europea en la utilización de este método, con más de 2.000 implantes realizados hasta el momento. Así, con el objetivo de mantener su seguridad y eficacia, el Hospital Universitario Madrid Sanchinarro cuenta con un programa internacional de formación para nuevos especialistas de todo el mundo interesados en perfeccionar esta técnica, tal y como señala el Dr. López-Nava. «Son necesarios más centros hospitalarios como el nuestro», añade.

–Resultados positivos
Más concretamente, el estudio recoge datos de 714 pacientes desde el 1 de junio de 2005 al 31 de mayo de 2007, aunque continúa abierto. También puede colocarse un segundo balón para perder más peso -lo que se realizó en 112 de los pacientes reclutados-, «lográndose una mejora considerable de los resultados y de la consolidación de los hábitos adquiridos», explica el Dr. López-Nava.

Por otra parte, la mortalidad y las complicaciones mayores estuvieron ausentes en este estudio. Así, sólo un 4,3% de los pacientes requirió la retirada precoz del BIG debido fundamentalmente a intolerancia psicológica y gastroparesia (trastorno estomacal por el cual el estómago tarda demasiado tiempo en vaciar su contenido). No obstante, lo habitual es tolerarlo en tres o cuatro días, asegura este experto.

Según el estudio, las complicaciones menores más referidas tras la colocación del balón intragástrico son las náuseas, los vómitos y el dolor leve epigástrico, todos ellos de fácil manejo ambulatorio y de limitada duración.
Por su parte, las co-morbilidades previas a la colocación del balón intragástrico desaparecieron o mejoraron hasta en el 46,9% de los casos. La hipertensión arterial, la diabetes tipo 2, los desórdenes respiratorios y la osteoartropatía fueron las más comunes.

Este estudio -continua el Dr. López-Nava- «demuestra que el balón intragástrico es una buena alternativa para aquellas personas que no han logrado resultados satisfactorios con dietas, medicamentos o terapias conductuales únicamente». Asimismo, es una técnica que se utiliza previamente a la realización de cirugías de la obesidad para disminuir los riesgos asociados a la intervención: «Hay cirujanos que nos demandan el balón intragástrico como método puente prequirúrgico para disminuir los riesgos de la cirugía bariátrica, pero es el paciente el que toma la última decisión», añade el Dr. López-Nava.

–Estudio abierto
Esta técnica ayuda a obtener mucho más rendimiento a la combinación de dieta y deporte. Al dejar abierto este estudio «queremos demostrar que aquellos pacientes en los que ha funcionado el balón intragástrico pueden verse beneficiados de un segundo tratamiento con BIG si necesitan perder más peso», o si en el futuro vuelven a incurrir en los errores de descuido alimentario o sedentarismo que les lleven a acumular peso de nuevo, afirma el experto.

Cada tratamiento tiene una duración máxima de siete meses, durante los cuales se intentan cambiar los hábitos alimenticios del paciente para fidelizarle a la dieta. «Una buena información previa la colocación del balón es clave -insiste el Dr. López-Nava-, razón por la cual organizamos sesiones informativas para pacientes, en las que se les explica lo que hará el equipo médico y lo que tienen que hacer ellos».

Esta técnica «tiene un futuro muy prometedor, debido a que la obesidad es una de las pocas enfermedades cuya prevalencia no sólo no se ha logrado controlar, sino que va en aumento», señala. De hecho, apunta, muchos especialistas creen que se está caminando hacia una clara situación de epidemia.

Por otro lado, «en el campo del tratamiento endoscópico de la obesidad, lo más probable es que vaya evolucionándose hacia nuevos dispositivos que se puedan hinchar y deshinchar prácticamente en cualquier momento», concluye el Dr. López-Nava, destacando que cada vez más hombres están dándose cuenta de los beneficios que puede tener para su salud.