Una píldora acaba con el trauma de la colonoscopia

Hospitales privados de Madrid y Navarra la utilizan para detectar tumores – El paciente toma la cápsula, que fotografía su intestino

La cápsula digital ahorra el mal trago de la prueba convencional y detecta los pólipos de colon más peligrosos.

Madrid- La colonoscopia tiene los días contados en los chequeos rutinarios en busca de un problema intestinal o un tumor en el colon. El examen del intestino grueso ya se puede hacer tomándose una simple píldora, la cápsula colonoscópica. Evidentemente, no se trata de una pastilla cualquiera, sino que lleva una cámara en cada extremo y realiza fotografías durante todo su recorrido por el colon, que son las que, posteriormente, permiten al médico observar si hay algo fuera de lo normal.
Las imágenes se almacenan en un dispositivo portatil inalámbrico
Por lo demás, sus dimensiones -1,1 x 3,1 centímetros- la asemejan a cualquier pastilla de vitaminas común o a un Nolotil.
El paciente se toma la cápsula junto a un laxante que agiliza el tránsito por el intestino y puede hacer vida normal. Las fotografías se acumulan en un transmisor inalámbrico y, posteriormente, se descargan en el ordenador. La pastilla se elimina a las 4 o 5 horas con las heces.
La cápsula fue diseñada con fines militares por la compañía israelí Given Imaging, pero posteriormente vieron oportunidad de negocio y adaptaron su invento para explorar el estómago y, recientemente, también para el colon. Esta última se acaba de autorizar en España y ya se utiliza en algunos hospitales, como el de Sanchinarro en Madrid, o la Clínica Universitaria de Navarra (CUN), para quien la solicite.
«Se comercializa desde hace tres meses», explica Miguel Muñoz-Navas, director del Servicio de Digestivo de la CUN y coordinador del primer estudio europeo con la cápsula. «Es igual de eficaz que la colonoscopia convencional».
Su único inconveniente es que no permite recoger muestras sospechosas para analizarlas, por lo que, «en caso de ver algo raro, tenemos que recurrir a la colonoscopia clásica», afirma Gontrand López-Nava, jefe del Servicio de Digestivo del Hospital Universitario Madrid Sanchinarro, el primero que la utiliza en Madrid.

La barrera del precio
Lógicamente, su virtud es que hace menos traumática la exploración del intestino grueso y conseguirá que la gente de más de 50 años no rehúya de los chequeos preventivos en busca de tumores incipientes que puedan tratarse a tiempo. Pero su precio, entre 1.000 y 1.500 euros, frente a los 200 que puede costar una colonoscopia tradicional, impiden que se emplee de momento como método de cribado rutinario para detectar el cáncer de colon en la Sanidad Pública, y la convierte en una alternativa a tener en cuenta por los usuarios de la medicina privada, sobre todo por personas con antecedentes familiares con cáncer de colon.
Mientras su precio baja, las principales indicaciones serán pacientes con estenosis, que impide el paso del colonoscopio clásico, o revisiones tras una cirugía para extirpar pólipos, «para comprobar que todo sigue normal», apunta López-Nava.
Al no ser invasiva, hace que los mayores de 50 años no rehúyan de las pruebas periódicas
El primer estudio internacional que validó la utilidad de la cápsula de colon y que llevó a su aprobación por parte de las autoridades sanitarias contó con participación española. El grupo de Muñoz-Navas aportó 63 pacientes y fue uno de los ocho hospitales participantes. El trabajo, que se llevó a cabo el año pasado, sometió a los pacientes a los dos métodos, cápsula y colonoscopia, para poder comparar los resultados, en términos de calidad de las imágenes y número de lesiones detectadas. «La cápsula capta casi un 80 por ciento de los pólipos que diagnostica la colonoscopia. Lo más importante es que detecta los más grandes, los que tienen más de 5 milímetros».
El siguiente objetivo de la CUN es probar la cápsula por la noche «para reducir aún más las molestias». El problema es que la actividad del intestino se ralentiza durante el sueño y tendrán que comprobar si la batería de la cápsula es suficiente para completar el tránsito.